lunes, 22 de junio de 2015

Adictos a la escritura: El calor

El ejercicio de este mes de Adictos a la escritura. Lo hice sobre la marcha, y de algún modo termino siendo una especie de relato de terror... ya me dirán que les pareció.

El calor de la estufa

El calor de la estufa inundaba la habitación. 

Los dueños de la casa habían olvidado apagarla, y ahora todo su calor se esparcía por doquier. Afuera, un viento helado azotaba las calles. Adentro, la estufa calentaba la habitación.

No había nadie en la casa. Los dueños habían salido, la casa estaba en completo silencio. El viento golpeaba las ventanas, como si quisiera entrar. Como si quisiera el calor de la estufa.

Un ruido resonó por la casa desierta.

Algo había caído, pero era imposible de decir que había sido.

La estufa siguió expulsando calor, las ventanas siguieron cerradas y la casa siguió vacía y silen-

Otro ruido. Y otro. Y otro más.

El viento aullaba, y golpeaba aun mas fuerte.

Pero la estufa siguió funcionando, inmutable; las ventanas siguieron cerradas, y la casa ya no estaba en silencio. Porque la casa ya no estaba vacía.

Afuera debía de haber diez grados. En la casa había veinticinco. El calor encerrado en la habitación

La casa estaba siendo recorrida, pero quien la recorría no tocaba nada, no le interesaba nada. Tal vez hasta incluso no viera nada. Pero buscaba algo.

Buscaba el calor.

El frío era terrible para él, que no pensaba sobrevivir ese invierno. Una noche más afuera y habría muerto. Los suyos no estaban hechos para el frío. 

Era el calor lo que los suyos necesitaban.

Los dueños tenían suerte de no haber visto quien recorría la casa. Porque quien recorría la casa no era humano.

Encontró la estufa prendida y se sentó frente a ella. Así estuvo, completamente inmóvil, durante una hora.

Seguramente era una imagen que le helaría la sangre a cualquiera, pero no había ningún cualquiera para saberlo. 

Los dueños regresaron, hablando fuertemente. La criatura contemplo la estufa una vez más, se paro, abrió una de las ventanas de la habitación y se fue. Los dueños de la casa creyeron haber oído el sonido de la ventana al cerrarse, pero no le dieron importancia. Podría haber sido solo su imaginación.

La criatura que había estado en la casa, calentándose, no moriría esa noche. La criatura había estado invernando en un lugar seguro, pero alguien lo había encontrado, y lo había expulsado  afuera, pensando de que el frío lo mataría en menos de una hora.

Pero eran mas resistentes que eso. Hacía dos días que deambulaba, en busca de calor. Después de todo, las criaturas a las que los humanos mas temen, su peor pesadilla, los monstruos que nos persiguen, no resistirían tan poco.

Los dueños siempre olvidaban apagar la estufa.

Esa noche, su casa tuvo mas visitantes.

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